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31 ene 2010

HISTORIA DE MALLÉN



Historia de Mallén en la web de su Ayuntamiento
http:/www.aytomallen.com

Mallén destaca por la “antigüedad” de sus orígenes y la pertenencia a la Orden de San Juan de Jerusalén durante 700 años.
El cerro de “El Convento”, junto al río Huecha, a l Km. esc aso del casco urbano actual, fue primero un enclave celtíbero, la Belsinon de los textos antiguos, y más tarde la Balsio o Balsione romana. Allí se estableció una “mansión”, o parada, en la vía nº 32 de Tarraco a Astúrica.Importante yacimiento arqueológico, se han encontrado gran cantidad de cerámicas de diversas procedencias, destacando la “terra sigillata hispánica”de color rojizo, catalogada entre los siglos I y II d.C., además de numerosos utensilios domésticos.
La villa fue conquistada por Alfonso I en 1119, y la repobló con mozárabes tras una expedición a tierras andaluzas en 1126, otorgándoles fueros en 1132 por medio de una Carta Magna. Ese mismo año de 1132 dona la villa de Mallén, conjuntamente, a las Órdenes del Temple y de San Juan de Jerusalén; pero serían los hospitalarios quienes se asentaran en el castillo de Mallén, gobernados desde 1144 por Guillem de Belmes,Prior de Aragón y Catuluña.Ramón Berenguer IV ratificó en 1151 la posesión de Mallén para los sanjuanistas, y la de Novillas para los templarios. Años más tarde formaron una encomienda que incluía las poblaciones de Fuendejalón y Gallur. Los sanjuanistas mantuvieron su jurisdicción hasta principios del siglo XIX.
En 1209 tuvo lugar un encuentro entre Pedro II de Aragón y Sancho VIII de Navarra para solucionar sus diferencias. En 1354, por medio de una sentencia arbitral, el concejo fue autorizado para elegir a sus miembros, salvo al justicia, que lo seguiría nombrando el comendador, al que había que rendir homenaje. En 1452 su castillo sirvió de prisión a don Carlos, príncipe de Viana, por orden de su padre Juan II.
La Guerra de Sucesión fue trágica para Mallén. En 1706 sufrió asedio y saqueo por un ejercito del archiduque Carlos, pretendiente al trono de España; esto le valió los títulos de
“LEAL Y SIEMPRE FIDELÍSIMA”,
otorgados por el rey Felipe V.
Durante la Guerra de la Independencia, entre 1808 y 1813, su castillo albergó una guarnición francesa, y fue punto de “zapa”, o de recaudación comarcal de suministros para las tropas invasoras. El castillo fue destruido en 1813.
Mallén está situado en la Comunidad Autónoma de Aragón y, dentro de ella, pertenece a la provincia de Zaragoza.
Enclavado en el bajo valle del Huecha, muy cerca de este río y a escasos kilómetros del Ebro, en su margen derecha.
Mallén pertenece a la comarca de Borja y dista de Zaragoza 52 Km., de la que depende en los ámbitos administrativos y judiciales.
Dentro de sus límites cruza la autopista vasco-aragonesa, el ferrocarril del Norte, cuya estación más próxima está en Cortes (Navarra), la carretera nacional N-232 de Vinaroz-Vitoria, y la comarcal de Cortes a Borja; También pasan el gaseoducto y los canales de Lodosa e Imperial de Aragón.
El término municipal de Mallén es estrecho y alargado y tiene una superficie de 37,60 Km. cuadrados; limita con los términos de Ablitas y Cortes de la provincia de Navarra, y con los de Novillas, Gallur, Magallón, Bisimbre, Fréscano y Borja de la provincia de Zaragoza.
Mallén está situado a 285 m. de altitud sobre el nivel del mar.
Sus coordenadas geográficas son: 41º 54`de latitud Norte y 2º 16`de longitud Oeste.
El relieve, dentro de los límites del término de Mallén, se caracteriza por montecillos de escasa altura, como el monte de la Horca. El pueblo está situado alrededor de un monte llamado El Castillo.
El río más cercano es el Huecha, afluente del Ebro en la margen derecha; nace en Añón, en la falda del Moncayo, de donde proceden sus aguas; tras 45 Km. de recorrido, desemboca en el Ebro, en Novillas.
A 8 Km. de la villa está el río Ebro, que separa el término municipal de Mallén y Novillas.
El clima es variable y riguroso, con temperaturas anuales cuyo promedio está entre los 14ºC y los 16ºC; las precipitaciones son escasas, irregulares y mal repartidas, la media se sitúa entre los 300 y los 500 mm. al año
El clima de Mallén es un clima mediterráneo continentalizado, con pocas lluvias; veranos calurosos con una media de 24ºC en agosto e inviernos fríos con una media de 6,5ºC.
El viento dominante es el del NO, el cierzo, que sopla en invierno y al comienzo de la primavera; en verano sopla el bochorno, muy cálido y seco.
La temperatura media anual máxima es de 20,1ºC y la mínima es de 9,2ºC, teniendo una amplitud térmica anual de 10,9ºC.
Las lluvias son escasas, la media anual es de 314 mm, la estación más lluviosa es la primavera, con 102 mm.
Fuente: web de su Ayuntamiento
http:/aytomallén.com

HISTORIA DE TAUSTE

Breve historia de Tauste en la web de su Ayuntamiento.
www.tauste.es/

Tauste, Puerta de las Cinco Villas, dista 42 kilómetros de la capital de la provincia y se halla emplazada en la margen izquierda del río Arba, próximo ya a su desembocadura con el Ebro. a 267 metros de altura. Tiene una superficie de 405,1 Km² y una población que supera los 7.300 habitantes.
Sus orígenes son difíciles de precisar. Existen numerosos restos de distintas épocas diseminados por su término municipal aunque del yacimiento que más estudios se han realizado es de "Valdetaus". No disponemos de datos hasta el siglo VIII. Tras la invasión árabe, cuando Tauste aparece bajo la zona de influencia de una poderosa familia musulmana, los Banu Qasi. Debió ser un lugar atrayente para ellos por sus fértiles tierras y por su situación estratégica ante los posibles ataques de los cristianos, quienes, ya en el siglo X, de manos del Rey Sancho Garcés Abarca, se habían instalado en un montículo de las Bardenas, a unos 16 km del núcleo. El núcleo primitivo, con un trazado de calles estrechas, tortuosas y callejones sin salida que evidencian la forma de los pueblos árabes, estaba amurallado. La tranquilidad e independencia del núcleo musulmán se mantuvo un tiempo pagando parias a los reyes aragoneses, hasta que en 1105, Alfonso I, en su avance reconquistador, la recupera para los cristianos.
El empujón definitivo para su consolidación y desarrollo vino de la concesión de una Carta de Población en la que se especifican los límites de su amplio término y se dan una serie de privilegios y derechos para favorecer su poblamiento. Es el momento de su expansión y de la construcción del edificio más señero: la Torre e Iglesia de Santa María, uno de los hitos del mudéjar aragonés. En años posteriores se construyen los mejores edificios de Tauste: San Antón, San Miguel, San Martín, Convento de las Madres Clarisas, Santuario de Sancho Abarca.Los momentos de mayor auge económico y crecimiento demográfico se dan en la época del Renacimiento. La vida de este núcleo giraba en torno a una potentísima ganadería lanar, organizada en torno a la Casa de Ganaderos, y a una agricultura en auge por el movimiento roturador de tierras y por el avance del regadío. Ya desde el siglo XIII se sangraba el Arba mediante un azud o presa en el término de Escorón, así se creó la Huerta Alta. Pero lo más destacable va a ser la construcción del Canal de Tauste, primera obra de regadío realizada en Aragón. Con el apoyo de Carlos I, en 1529, se reconstruye, ensancha y prolonga la presa y acequia iniciada por los pueblos navarros de Fustiñana y Buñuel. Su consolidación definitiva no llegaría hasta 1775 de manos del Protector del Canal Imperial, Ramón de Piganatelli, al que suplicaron que uniera las obras de éste a las de aquél. Gracias a ello los dos metros cúbicos por segundo se ampliaron a nueve y las 4.770 Has. que antes se regaban se elevaron a 6.678, ampliables a 9.000.
En las guerras de Sucesión al trono de España al inicio del siglo XVIII, los taustanos apoyaron a Felipe de Borbón lo que llevó a que éste les confirmara los privilegios y concediera al municipio el título de "Villa Fidelísima". La lealtad de la villa a la corona alcanzó su punto culminante con Antonio Germán, protagonista de un hecho singular en 1706 qEuien por su fidelidad a Felipe fue llevado a la horca. Refieren que momentos antes de su ejecución, cuando el verdugo lo instó para que se manifestara públicamente a favor del Archiduque de Austria, el insigne taustano respondió: "Calla y ahorca, que éste es tu oficio".
Discurre el siglo XIX sin grandes hitos. En las primeras décadas del siglo XX, hallamos en Tauste una industria floreciente,... Pero la riqueza principal y base de la economía va a ser la agricultura, donde se han ido introduciendo los primeros aperos mecánicos. El trigo es muy demandado y las Cinco Villas se convierten en el "granero de España". En este contexto se lleva a cabo la construcción de la línea del ferrocarril Sádaba-Gallur en 1915, aunque durará poco tiempo (hasta 1970) a causa de la competencia del transporte por carretera.En 1954 se aprueba el Plan General de colonización de Bardenas y se plantea la necesidad de construir viviendas a los nuevos colonos para quienes se crean dos pequeños pueblos de colonización en terrenos de Tauste: Sancho Abarca y Santa Engracia.
Es a partir de la segunda mitad de los años 80 cuando se produjo en Tauste un despegue de la economía local. Se aceleró la construcción de viviendas, se despertaron nuevas expectativas de reindustrialización, y se instaló una planta de conservería vegetal, además de otras pequeñas industrias transformadoras.
En los últimos años se está dando un fuerte desarrollo en todos los sentidos. En los Polígonos de Las Rozas y del Saso de Mira se han instalado nuevas empresas y siguen latentes las expectativas de desarrollo agrícola con la puesta en marcha de la segunda parte del Plan Bárdenas, por el que, a través de la acequia de Sora, se regarán otras casi 10.000 Has nuevas. El futuro de Tauste presenta, no cabe duda, excelentes perspectivas.


Fuente: web de su Ayuntamiento
www.tauste.es/

29 ene 2010

HISTORIA DE PINSEQUE

Historia de pinseque en la web de su Ayuntamiento
www.pinseque.es/


HISTORIA DEL MUNICIPIO
Toponimia
Según el diccionario aragonés - castellano Pinseque se puede descomponer en "PIN" (pino) y "SEC" (seco) y en el libro Castillos de Aragón nuestro pueblo se llama "PUYSEC", palabra compuesta de "PUIG" (cerro - monte) y "SEC" (seco).Se sabe que en tiempos de los godos su nombre era PINSECH .
Los Romanos
La presencia de la civilización romana en el área que actualmente ocupa Pinseque tiene su expresión máxima en la existencia de vías de comunicación que pasaban muy cerca del término municipal del municipio y del paraje de Peramán.En esta zona, aún se pueden apreciar restos de esta calzada romana en cuyas proximidades se encontraron en 1966 miles de monedas correspondientes al emperador Galieno, del siglo IV después de Cristo.
Los Godos
La dominación romana en estas tierras fue sustituida por los pueblos godos, tal como se refleja en un documento fechado en el año 1661 en el que se dice textualmente que los lugares de Pinseque y Peramán, junto con sus términos y partidas, fueron conquistados y ganados a los reyes godos en el año 610.Se cree que éstos vivieron en el término que hoy denominamos "Monte de la Corona" y sobre todo en el viejo "Camino de Pinsech a Zaragoza" por los restos descubiertos.
Aljama mudéjar (junta de moros)
La llegada de los árabes supuso la colonización de las tierras cultivables de los valles del Ebro y del Jalón hasta que se inicia el proceso de reconquista de los reyes aragoneses que culmina con el reinado de Alfonso I el Batallador que en el año 1128 domina totalmente los valles del Jalón y del Jiloca.En estos años, según los documentos habitaban en Pinseque 40 familias de origen musulmán que permanecieron en el pueblo aunque su número se vio reducido con el paso de los años.A esta población se unen las familias cristianas que aprovechan las disposiciones reales para favorecer el asentamiento de nuevos pobladores procedentes del propio reino de Aragón, Castilla y Navarra.Junto a los árabes que aquí quedaron aparecen las nuevas familias cristianas con la conquista del valle del Jalón; es entonces cuando aparece Pinseque con todo derecho en la Historia de Aragón.
Entre el legado cultural que nos dejó esta comunidad mudéjar tenemos la torre de la iglesia.
Pinseque como señorío.
Los reyes aragoneses concedían a sus más fieles vasallos y servidores, por los méritos y valentías demostrados en guerras y servicios, un señorío por su fidelidad a la corona.Pinseque, en sus ocho siglos de historia como pueblo cristiano, nace y se desarrolla a la sombra de los señores temporales. Tampoco podemos olvidar que el señorío de Pinseque está estrechamente ligado al término de Peramán.Lugar de señorío desde 1283, Pinseque ha tenido entre otras a las familias Beltrán de Naya, Ximénez de Urrea, Luna, Ximénez Cerda, Villanueva o Sanz de Latras a los poseedores del señorío temporal. El final del señorío llega con doña Ursicina Molis Belaza que muere en 1948.De la presencia del señorío en Pinseque quedó como muestra el castillo palacio, actualmente utilizado como Residencia de la 3ª edad.
Heráldica
Pinseque tiene como símbolo heráldico un escudo de plata con uin monte e azur surmontado de una flor de lis y acompañado de dos gallos enfrentados del mismo color junto con bordura companada de sable de oro.

FUENTE: web del Ayuntamiento
www.pinseque.es/

28 ene 2010

HISTORIA DE UTEBO

Historia de Utebo en la web de su Ayuntamiento





EDAD MODERNA Y CONTEMPORÁNEA SIGLO XVI
Poseemos documentación fundamentalmente referente a la construcción de la Iglesia y la torre.En el año 1566 se sabe también que de la Iglesia de Utebo y de su vicario dependía la ermita-santuario de la Sagrada, edificada en la misma orilla del río.Tanto Castillo Genzor como Jaime Latas sitúan la huida del joven Justicia Lanuza y de otros nobles afectados a Utebo durante las alteraciones de 1591, antes de ser apresado por las tropas de Felipe II. También se sitúa en Utebo un presunto acuartelamiento de las tropas levantadas en Zaragoza con este motivo, que huirían ante la llegada del ejército castellano.






SIGLO XVII
Apenas hay noticias sobre este siglo, aunque llama la atención que la población, que en 1646 era de 255 habitantes, en 1775 haya bajado de nuevo a 180, mostrando una clara coyuntura adversa

SIGLO XVIII
Utebo, hasta la fecha municipio perteneciente a la Dominicatura zaragozana, firma en 1721 una concordia con Zaragoza, que demuestra un primer intento de segregación o diferenciación de la capital. En 1762 se solicita a Carlos III una demarcación territorial señalizada del municipio, lo que se consigue en 1772. Un nuevo intento se produce en 1799, cuando Utebo exige por vía judicial la presentación de documentos que justifiquen su adscripción a Zaragoza. Zaragoza presenta un libro cabreo de 1505 en el que Utebo figura como propiedad de la ciudad.También en el S. XVIII se conserva en la Real Audiencia de Aragón un listado de familias Infanzonas, siete en 1768 y nueve en 1788. En 1768 se había producido un enfrentamiento entre el Alcalde y miembros de algunas de estas familias, referente al alojamiento de una tropa de soldados.En el año 1777 se produce la ampliación de la Iglesia (etapa de estilo barroco-clasicista).La puesta en marcha del Canal Imperial de Aragón (1784) incrementa los caudales de la acequia del Centén , aunque el Canal provoca también problemas ya que los vecinos solicitan la roturación, reparto y distribución de las nuevas tierras de regadío, algo a lo que se oponían grandes propietarios y la Casa de Ganaderos de Zaragoza. Únicamente más adelante, con la creación de los Sindicatos del Canal se resuelve este problema, ya en el siglo XIX.

SIGLO XIX
La Guerra de la Independencia parece venir acompañada por un total abandono del pueblo en 1808. Sin embargo, a partir de 1850 vemos como la población comienza un alza cada vez más decidida. En 1850 hay ya 585 habitantes, que se han convertido en 1.403 en el año 1900. Los datos demográficos ya son fiables, al haberse puesto en marcha en 1870 la Ley del Registro Civil. La mejora de los riegos gracias al Canal puede estar en la raíz de esta tendencia al alza, paralela y ligada a la de Zaragoza. A raíz de la pérdida de Cuba y la guerra previa, se introduce el cultivo de la remolacha azucarera en toda la zona del Canal, incluido Utebo. Este cultivo alcanzará una gran importancia en los años 20 del siglo siguiente.
Sabemos que todavía se nombran desde Zaragoza los alcaldes y concejales de Utebo, a propuesta de la propia localidad. Aunque las Cortes de Cádiz habían dado final teórico a los señoríos jurisdiccionales exentos a Utebo le queda todavía un largo camino por recorrer hacia esa independencia. Después de una gran riada del Ebro que afectó incluso al caserío de Utebo, se realizan dos intentos de deslinde o amojonamiento de Utebo, única manera de fijar los límites del municipio. En 1887 hay un nuevo intento, que termina con el abandono de los comisionados de Utebo ante la actitud de los enviados por Zaragoza.
En el siglo XIX nace y muere un hijo ilustre de Utebo, Don Pedro Cerrada (1815-1895), el Doctor Cerrada del callejero zaragozano, gran médico y fundador en 1887 del Colegio de Médicos de Zaragoza.
SIGLO XX
En 1906 se produce el deslinde y comienza la andadura de Utebo como municipio independiente, con 17,78 km cuadrados de término propio., coronando un largo proceso cuya primera noticia data de 1721.
El siglo XX es el del despegue del municipio, marcado por diferentes acontecimientos: a comienzos de siglo el alza del cultivo de huerta y remolachero, que provoca en Utebo una primera industrialización (con la fábrica de "Maquinaria Metalúrgica Aragonesa S.A.", magnífico complejo industrial de finales de los años 20). En los años 50, la mejora en las vías de comunicación con la inauguración de la vía férrea influye en que la posición estratégica del municipio sea cada vez más importante.
Del año 50 al 75, Utebo duplica su población (2.652 hasta 5.005 habitantes), siendo estas décadas las de mayor crecimiento demográfico de toda la historia del municipio.Al tradicional desarrollo agrícola y ganadero se suma la industria como motor del municipio: el desarrollo de los polígonos industriales, la instalación en Figueruelas de la General Motors, Alcampo... son varios los factores que provocan este continuo aumento de la población, motivada por la llegada de gran número de emigrantes que se suman al crecimiento vegetativo, especialmente en los años 60 y 70. A partir de los años 40, la población va saltando la barrera de la vía del tren y comenzando su expansión actual, en terrenos antiguamente agrícolas de poco valor.En los 80 y 90, el aumento viene también marcado por la llegada de población foránea, si bien ya no se busca tanto un trabajo en las industrias cercanas como una mayor calidad residencial (pisos más baratos que en Zaragoza, buenos servicios, cercanía a la capital, etc.) Como hijos ilustres de este último siglo, destacar la figura de Félix Cerrada , médico, hijo de Pedro Cerrada y Alcalde de Zaragoza, ciudad en la que instituyó la Casa de Socorro (nacido en Hernani). También monseñor Mariano Salillas, una de las personalidades más importantes del clero aragonés de este siglo. El jotero Manuel Candau, el Utebo F.C. de los años 20, el escritor, poeta y periodista Gil Bel o Mariano Berdejo Casañal (Secretario de los Ayuntamientos de Zaragoza y Madrid y escritor aficionado).

EDAD MEDIA
Sobre el Utebo de la época visigótica y del Islam no se sabe nada en la actualidad.

SIGLO XII
Tras la Reconquista definitiva de Zaragoza por Alfonso Primero el Batallador (1118), cae en sus manos también toda la zona de influencia de la ciudad. Se menciona a Utebo en documentos oficiales de 1131 y 1133 y 1158. Utebo formaba parte de la llamada "Dominicatura de Zaragoza", compuesta por quince pueblos sometidos a la ciudad en los aspectos político, judicial y de organización interna.

SIGLO XIII
Se conoce en este siglo que la parroquia de Utebo forma parte del Arcipestrazgo de Zaragoza. Dado que en esta época aún no se ha construido la iglesia actual (comenzada en el XVI) es probable que existiera una iglesia anterior en Utebo (probablemente románica), de cuyos restos no hay mención alguna.Un documento del año 1250 demuestra posibles problemas con los riegos, que en Utebo dependían de la acequia de la Almozara, subsidiaria del Jalón.

SIGLO XIV
Las noticias sobre Utebo continúan siendo fragmentarias:En 1371 varias propiedades de Utebo pertenecen a la abadía cisterciense de Nuestra Señora de Rueda, según un documento conservado en el Pilar.También existe noticia de una recaudación de impuestos del año 1374.En este mismo siglo, y en un documento conservado en el Archivo de La Corona de Aragón, aparece el pago de multas correspondientes a dos homicidios cometidos en el pueblo, documento examinado por Jaime Latas.Castillo Genzor cita que en el año 1350 se encarga al cura de Monzalbarba la vicaría de Utebo, al encontrarse esta temporalmente vacante.La población del municipio se estima en 115 habitantes (aproximadamente).

SIGLO XV
Utebo aparece mencionado en una sentencia de la Casa de Ganaderos.

ORÍGENES. ÉPOCA ROMANA.
El topónimo UTEBO proviene del latín OCTAVUS. Se ignora si anteriormente a la romanización hubo algún asentamiento en la zona.El orígen romano iría ligado a la fundación de Caesar Augusta (Zaragoza), que diversos estudiosos sitúan en fechas comprendidas entre el 24 y el 13 a.C. El gobierno romano tenía un enorme interés en la buena comunicación entre sus provincias a través de una amplía red de calzadas. Estas calzadas iban marcadas con unas piedras (miliarios) que indicaban la distancia entre diferentes lugares de parada.Los miliarios iban numerados con números ordinales (primus, secundus...) y esta numeración subsiste en el nombre de varios municipios. Concretamente, en Aragón, los pueblos como CUARTE (QUARTVS), QUINTO (QUINTVS), UTEBO (OCTAVUS) o NUENO (NOVENUS). Utebo, concretamente, se situaba en la octava milla entre Caesar Augusta y Cascantum, en la importantísima calzada que unía Narbona y León, dos colonias romanas.Está corroborado por que en torno a este miliario surgió algún tipo de construcción (villa de recreo o explotación agrícola), ya que se han encontrado restos arqueológicos (de los que hablaremos en el apartado de Arte). Sobre el posible hallazgo o existencia del miliario, todo son hipótesis sin corroborar.

Fuentes: Fotos y textos sacados de la web de su Ayuntamiento

21 ene 2010

HISTORIA DE ALAGÓN

HISTORIA
Historia de Alagón en la web de su Ayuntamiento
http://www.alagon.es/

En torno a la plaza del Castillo se ubicó el más antiguo asentamiento humano conocido, la ciudad ibérica de Alaun. Era la más oriental de las ciudades vasconas y acuñó moneda con inscripciones en alfabeto íbero. Sus habitantes ya conocían la agricultura de regadío, como se desprende del Bronce de Contrebia, que con fecha de 15 de mayo del año 87 antes de Cristo, relata un pleito entre los habitantes de Alaun y Salluie (Zaragoza) motivado por el trazado de una acequia por terrenos comprados a los sosinestanos. En la actualidad aquella antigua acequia sigue en funcionamiento, hoy llamada de La Almozara, siendo probablemente una de las más antiguas de España.
Con el nombre de Allabone, durante el período romano era una de las mansiones de la vía que por Turiaso (Tarazona) se dirigía a Asturica (Astorga procedente de Caesaraugusta (Zaragoza).
En el año 714, el Islam llega al Valle del Ebro, siendo Alagón población importante de la Marca Superior de Al-Andalus, de la cual Zaragoza era su capital. En su castillo durmió el 14 de octubre de 935 el califa Abderramán III. De este período, que acaba en 1119 con la conquista cristiana de Alfonso I, se conservan parte de sus murallas, el alminar de su mezquita –hoy campanario de San Pedro- y abundante toponimia como la plaza de la Alhóndiga -donde se situaba la posada o “funduq” y el barrio de La Jarea –As-Sari’a-, lugar extramuros en donde se reunía todo el pueblo en ciertas festividades.
A lo largo de la Edad Media, Alagón, en donde se celebraron Cortes Aragonesas, fue centro cristiano de una comarca con mayoría de población mudéjar dedicada a la agricultura. Junto a los cristianos había en Alagón una poderosa aljama judía, ubicada en torno a la replaceta Virto. A partir del siglo XVI, el caserío se extiende hacia el NE en torno a la calle Mayor y a la plaza Nueva (hoy de España), englobando barrios preexistentes como el de San Juan. En el siglo XVIII, los jesuitas edifican un colegio y una iglesia, en el solar de la antigua Judería. A fines de siglo, el Canal Imperial de Aragón salva en Alagón el mayor escollo que tenía para llegar a Zaragoza, construyéndose un magnífico acueducto sobre el río Jalón, popularmente conocido como "El Caracol". Finalmente el siglo XX supone para Alagón el nacimiento de actividades industriales que se añaden a las tradicionales agrícola y comercial, instalándose en 1900 la Fábrica Azucarera y finalmente, en 1980, Opel España en la vecina localidad de Figueruelas.
Fuentes obtenidas de la web de su Ayuntamiento
http://www.alagon.es/

HISTORIA DE OLBA


Pequeñísima historia en la Web de su Ayuntamiento




Pequeño municipio turolense enclavado en la franja oriental de la comarca Gúdar-Javalambre a orillas del río Mijares. Su término municipal comprende a un nutrido grupo de localidades: La Artiga, Casucho, La Civera, Los Dines o Los Ibáñez Bajos, Los Giles, Los Lucas, El Mosaico, Moyas, Los Pertegazes, Los Ramones, Los Tarragones, La Tosca, Las Ventas y Los Villanuevas.
Su núcleo poblacional esta formado por un conjunto apiñado de viviendas en las que podemos apreciar las características propias de la arquitectura popular de esta área de la provincia turolense. Calles, plazas, pasos estrechos y rincones llenos de encanto, nos aseguran un paseo plagado de sorpresas en el que quedaremos completamente impregnados del tipismo del ambiente.
Son varias las construcciones que nos llaman especialmente la atención, siendo el Ayuntamiento y la Iglesia los más sobresalientes. La Casa Consistorial, es una edificación del siglo XVII respondiendo a modelos eminentemente populares, destacando su fachada de enfoscado blanco y su bonita lonja en la planta baja.
La Parroquial, dedicada a Santa Catalina, se levantó en pleno siglo XVII. Obra barroca formada por tres naves y crucero con una rica decoración pictórica en su interior, lugar donde se conserva el mausoleo de Francisco Tadeo Calomadre, secretario de Fernando VII. Al exterior cabe destacar su cuidada portada neoclásica y su torre de dos cuerpos.
En los alrededores se levantan varias ermitas destacando la de San Roque, construcción del siglo XVIII claramente popular con techumbre a cuatro aguas.
El río Mijares es cruzado por un atractivo puente creando un bonito y pintoresco marco rural.
Olba cuenta entre sus nacidos con algún hijo ilustre como el afamado y reconocido modisto de alta costura Manuel Pertegaz.
Realmente el conjunto urbano de esta localidad se extiende a lo largo de unos 7 ú 8 km. a través de varios caseríos, algunos de ellos deshabitados, en los que encontramos todo el rancio sabor rural de esta área comarcal turolense.
A escasa distancia se levantan los bonitos núcleos de Fuentes de Rubielos y Rubielos de Mora, en ambos no debemos dejar pasar la oportunidad de recorrer sus cascos urbanos inmersos en envidiables parajes naturales y repletos de atractivos y encantadores rincones. Sobresalen algunas construcciones como los portales de Rubielos de Mora.
A unos 30 kilómetros nos topamos con la capital de la comarca, Mora de Rubielos, interesante núcleo poblacional en el que además de contemplar un espléndido patrimonio histórico artístico, encabezado por la Ex-Colegiata de Santa María y el castillo y muralla, podremos hacer uso de toda una red de servicios que hacen mucho más cómoda y regalada la estancia en la zona.
Si miramos al sur, pronto nos encontramos con las estribaciones de la Sierra de Javalambre. Aquí nuestras alternativas al ocio se multiplican por diez, naturaleza y deporte se elevan como las principales propuestas. Son muchos los aficionados a la nieve los que se acercan a las inmejorables pistas de la Estación de Esquí de Javalambre, en Camarena de la Sierra; así como los hay que prefieren recorrer los fascinantes espacios que nos brinda el medio natural, tales como la Hoz de Valbona y el Sabinar de las Alhambras, el Valle de los Paraísos o el Barranco de los Charcos, entre otros.
Para una estancia agradable y placentera, Olba pone a disposición del visitante un hotel, un albergue y viviendas de turismo rural en donde poder descansar y planear nuestras excursiones por al comarca.
Fiestas: El 16 de agosto, tienen lugar las fiestas en honor a San Roque. El 13 de Septiembre, se celebran las fiestas del Santo Cristo.
Gentilicio: Olbenses
© Prames

Fuentes: Rutas CAI-Nº 21 Gúdar- Javalambre Editado por CAI_PRAMES
Más información: Colección Rutas CAI - Nº 21 Gúdar-Javalambre Edita CAI – PRAMES.

20 ene 2010

Historia de Belchite





Municipio principal de la comarca de Campo de Belchite, pues se trata de la capital. El resto de los municipios de la comarca son: Almochuel, Almonacid de la Cuba, Azuara, Codo, Fuendetodos, Lagata, Lécera, Letux, Moneva, Moyuela, Plenas, Puebla de Albortón, Samper del Salz, y Valmadrid. Al llegar a Belchite destacan los campos de su cultivo principal, el olivo, cuyo aceite se encuentra bajo la Denominación de Origen Aceite de Oliva.
Belchite se enclava en una de las zonas más áridas de la región, y fue una importante villa mudéjar. Sin embargo, fue destruida en el año 1937 durante la Guerra Civil, por lo que la población abandonó el lugar y creó un asentamiento nuevo a 500 metros del antiguo.
En el Pueblo Viejo hallamos diversas construcciones muy interesantes, a pesar del estado ruinoso en que se encuentran. Así, destaca la iglesia parroquial de San Martín, que se levantó en el siglo XIV, en estilo mudéjar. Sin embargo, presenta diversas reformas y añadidos posteriores, aunando estilos diferentes. Del primitivo templo mudéjar conserva el ábside poligonal, con contrafuertes, y la torre, de hermosa decoración, con la estructura del alminar anterior. La reforma más importante se realizó en el siglo XVI, con la ampliación de la nave en estilo renacentista, y en el XIX se construyó la magnífica fachada.
Frente al templo se encuentran las ruinas del convento de San Rafael. Mantiene en pie la fachada de la capilla, mientras que las dependencias conventuales se hallan arruinadas completamente. El convento se edificó en el siglo XVIII y estuvo habitado por monjas dominicas que se encargaban de la educación básica de las niñas.
También se conservan restos del convento de San Agustín. Éste comenzó a erigirse en el siglo XVI, aunque las obras no concluyeron hasta el siglo XVIII, época en la que se construyó la iglesia. De su interior llaman la atención los interesantes estucos y esgrafiados barrocos. En el convento se impartió Filosofía y Gramática hasta 1835, cuando se clausuró debido la desamortización. Tras la Guerra Civil se usó como iglesia parroquial hasta que se llevó a cabo el traslado al pueblo nuevo.
De la iglesia de San Juan, que se data entre los siglos XIV y XV, sobresale la torre del reloj. Se trata de una hermosa torre con una decoración mudéjar espléndida. En época incierta perdió su utilidad religiosa, pasando a desempeñar otras funciones, como teatro o casino-bar.
También se conservan el arco-capilla de San Roque y el arco de la Villa, puertas por las que se accedía a la población en el pasado, junto a la constituida por el arco de San Miguel.
En los alrededores encontramos el monte Calvario, con restos de los peirones que marcaban el Via Crucis en el camino a la ermita del Santo Entierro o Calvario, que no llegó a terminarse.
A cuatro kilómetros de la localidad, en dirección a Fuendotados, se ubica el santuario de Nuestra Señora del Pueyo, del siglo XVII. Se trata de uno de los santuarios barrocos más importantes de Aragón. Su origen lo encontramos en una ermita del siglo XIII que, a lo largo de los siglos, se fue ampliando hasta convertirse en el conjunto que hoy admiramos. Consta de diferentes edificios, renacentistas y barrocos, destacando el templo en sí como el más importante de ellos. Presenta planta cuadrada y torre mudéjar del siglo XVI rematada por un chapitel piramidal. En su interior guarda importantes muestras de arte mueble, como los retablos de la Virgen del Pueyo y de la Virgen del Pilar, éste último del siglo XVIII y estilo barroco; o un crucifijo gótico, datado en el siglo XV. El conjunto del santuario se completa con un merendero, un área de acampada y un albergue.
Si tomamos el camino a Lécera nos toparemos con las ruinas del antiguo seminario, destruido durante la guerra. Fue fundado en el primer cuarto del siglo XVIII, junto a la ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. Además, en las proximidades del seminario podemos contemplar un antiguo nevero, una construcción de planta circular cubierta por una bóveda de mampostería algo desmochada.
En el Belchite moderno sobresale el Museo Etnológico, que presenta diversos objetos antiguos, sobre todo relacionados con las tareas agrícolas y ganaderas, a través de los cuales conoceremos cómo vivían las personas en un pasado no tal lejano. Junto a éste, hallamos otro espacio museístico interesante: el centro de interpretación de las Estepas de Belchite, en el edificio conocido como Granja Escuela. A través de él podemos acercarnos a dos áreas naturales de gran importancia de la comarca: la reserva ornitológica de El Planerón y el refugio de fauna silvestre de La Lomaza.
Información editada en la web por Rutas CAI-PRANES

16 ene 2010

Historia de Huesca

En la Web del Ayuntamiento de Huesca hemos encontrado la historia local de la ciudad a la que se puede acceder desde el siguiente enlace: http://www.ayuntamientohuesca.


Huesca ha sido una ciudad desde hace más de 2.000 años, con todo lo que ello significa. Se ha tratado, eso sí, de una ciudad de tamaño medio, o incluso pequeño, con lo que esto, igualmente, representa. En los últimos 1.000 años, su población ha oscilado entre los 5.000 y los 10.000 habitantes - ha estado, por lo general, más cerca de la primera cifra que de la segunda -.

Entre los siglos XIV y XIX, Huesca fue sede de una Universidad, la más antigua de Aragón y una de las primeras de España.

Los patrones de la ciudad, de los que tradiciones medievales afirman que nacieron en Huesca, son dos mártires muy venerados en toda la Cristiandad: San Lorenzo (en cuyo honor se celebran las fiestas mayores de la ciudad, del 9 al 15 de agosto) y San Vicente. La ciudad está, además, muy vinculada desde la Edad Media con otro gran santo universal: San Jorge. Huesca podría definirse así -éste sería de hecho uno de sus principales rasgos históricos- como - la ciudad de los santos -.

Entre los personajes y hechos oscenses más destacados, en la historia de la cultura y el arte, se encuentran: el romano Quinto Sertorio (siglo I antes de Cristo); el almeriense Al-Udrí y su descripción de la Huesca musulmana (siglo XI); Pedro Alfonso (siglo XII); las Cortes de Huesca de 1247, el Vidal Mayor y los orígenes del Derecho aragonés; Damián Forment, el escultor valenciano autor del retablo de la Catedral (siglo XVI); Vincencio Juan de Lastanosa y Francisco de Artiga (siglo XVII); Valentín Carderera (siglo XIX); Lucas Mallada (siglos XIX-XX); y Ramón Acín (siglo XX).

Los monumentos y obras de arte más importantes de la ciudad son: las murallas árabes del siglo IX; el castillo de Montearagón, el Palacio Real y la iglesia de San Pedro el Viejo -panteón además de los Reyes de Aragón-, de estilo románico; la Catedral gótica; las iglesias medievales de San Miguel y Santa María de Salas; el Ayuntamiento -siglos XVI-XVII-; los templos barrocos de San Lorenzo y Santo Domingo; el singular edificio octogonal de la Universidad -siglos XVII-XVIII-; la iglesia de San Vicente -siglo XVIII-; el Casino, de estilo modernista; y el Parque Municipal Miguel Servet.

Los principales periodos en que puede dividirse la historia de Huesca son:

  • Los orígenes
  • La Osca romana y visigoda. Siglos II antes de Cristo-VII después de Cristo.
  • La Wasqa musulmana. Siglos VIII-XI.
  • La Huesca aragonesa. Siglos XII-XXI

Texto: Carlos Garcés Manau. Historiador


EL ESCUDO DE HUESCA

Huesca ha tenido dos escudos a lo largo de su historia:

Escudo antiguo

1. El escudo medieval. Siglos XIII-XVI.

Estaba compuesto por:

  • La muralla de la ciudad, representada, por lo general, con cuatro torres y una puerta central
  • La muesca, una singular figura geométrica terminada en dos puntas agudas. Su significado era doble: símbolo del nombre de la ciudad - la "osca" de Osca -, la - muesca de Huesca - y representación esquemática de las dos grandes peñas del Salto de Roldán
  • El fondo del escudo era rojo - "gules" -. Este primer escudo se puede contemplar todavía en la portada de la Catedral, el patio del Ayuntamiento o la ermita de San Jorge

Escudo actual

2. El escudo actual. Apareció a fines del siglo XVI -entre 1587 y 1595-. Está formado por:

  • Un jinete armado con lanza y el lema V.V. Osca, abreviatura de Urbs Victrix Osca -Huesca, Ciudad Victoriosa-, elementos ambos tomados de las monedas que la Huesca romana acuñó hace 2.000 años, bajo los Emperadores Augusto, Tiberio y Calígula
  • La muesca, procedente del escudo medieval
  • El fondo del escudo es azul - "azur" -
  • Los demás elementos son: una orla o bordura roja, como recuerdo del color del escudo medieval, una corona real abierta, presente en el escudo de la ciudad desde el siglo XVII, y los ramos de palma y laurel, cuya primera aparición en el escudo es del año 1703

Texto: Carlos Garcés Manau. Historiador.


LA BANDERA DE HUESCA

La bandera de Huesca, hermosa y extraña a la vez, tiene una historia realmente singular.

Sus elementos principales son:

  • la cruz o aspa roja de San Andrés - en la que este ápostol sufrió martirio -.
  • una serie de complejos motivos de carácter geométrico, en colores blanco, rojo, amarillo y verde

Este curioso emblema, cuyo origen último esta en Borgoña, llegó a España con el Emperador Carlos V, primer monarca de la Casa de Austria. Entre los siglos XVI y XVIII, se convirtió de hecho en la "bandera" de España, hasta que fue sustituida por la actual enseña rojigualda.

La cruz o aspa roja podía aparecer sobre fondo blanco - así figura todavía, por ejemplo, en la cola de los aviones militares españoles o en la bandera del Estado norteamericano de Florida, una antigua colonia de España -, o bien, como en la bandera de Huesca, sobre un abigarrado y colorista fondo de tipo geométrico.

En los siglos XVI y XVII, las Compañías formadas por vecinos de Huesca que el antiguo Concejo reclutaba en caso de guerra o grave peligro salían a campaña llevando ya banderas muy similares a la actual.

En esa época, no obstante, Huesca contaba con otra notable bandera o estandarte: la del Ángel Custodio, en la que figuraba, justamente, la imagen de un ángel, como protector o tutelar de la ciudad. La capilla de la Casa Consistorial estaba de hecho puesta bajo la advocación de la Virgen de los Ángeles, y una de las cuatro fuentes de Huesca era la fuente del Ángel. La figura del Ángel Custodio, como una especie de patrón municipal, era relativamente común en las ciudades de la Corona de Aragón.

Texto: Carlos Garcés Manau. Historiador.


Historia de Teruel

En la página web del Ayuntamiento de Teruel hemos encontrado gran información sobre su historia local a la que se puede acceder en el siguiente enlace: http://www.teruel.es/


Las primeras referencias de Teruel nos llevan a las crónicas musulmanas de la época califal (s. X), donde indicaban que era un castillo (Tirwal), un pequeño enclave en el camino de Córdoba - Zaragoza a través de Cuenca.

Dos siglos más tarde, sería una pequeña aldea, reconquistada en 1169 e incorporada a los términos municipales de Daroca..


Fundación y Florecimiento de la Ciudad

Acueducto-Viaducto Los Arcos

En el verano de 1171, el rey Alfonso II, decidió fundar una villa en Teruel, atrayendo pobladores y colonos (mayoritariamente aragoneses y navarros) que se instalaron, hasta poblar un centenar de aldeas.

Así, Teruel se convirtió en la nueva capital de la frontera.

La anexión de Valencia a los dominios de la monarquía aragonesa (1238), abrió una etapa de florecimiento económico, con fuerte crecimiento demográfico y la consiguiente diversificación social. En 1347, Teruel, recibiría de Pedro IV (1336-1387), el título de ciudad, prometiendo la instauración de un obispado con sede en la misma.




La herencia del Medievo


Torre de San Martín

La huella del pasado medieval en la Ciudad, forma parte viva de su realidad actual. Aparte del rico legado monumental, esta herencia se manifiesta en la configuración del Centro Histórico, que a pesar de las transformaciones responde a las pautas urbanísticas seguidas en el momento de su fundación.

Los desniveles topográficos y la ubicación de edificios relevantes hicieron del actual Casco Histórico, el centro neurálgico de la ciudad centrándose su población en él sin expandir a nuevos barrios. Por ello su rico patrimonio del urbanismo medieval.

El máximo exponente, lo constituye el conjunto de torres mudéjares: San Salvador, San Martín, San Pedro y torre de La Catedral.



Anales de Teruel Antiguo

Con este nombre, escribe el rey aragonés Alfonso II el libro escrito en pergamino y conservado en el Ayuntamiento: "andando buscando lugar acomodado para el edificio, que pretendían comenzar, llegaron donde ahora está la ciudad y hallaron un Toro grande, sobre el cual apareció una Estrella. Resolvieron fundarla allí, tomando por blasón de sus armas un Toro y una Estrella y por esto se llama ciudad del Toro, Toruel, y después Teruel..."

Por este relato antiguo y la literatura romántica de inicios del siglo XX, intentar imponer la teoría de Teruel: T-O-R (por Toro) y por la Estrella (vulgarmente conocida como Actuel) Así T-O-R- y U-E-L, forman el topónimo TORUEL.


Siglos XVII y XVIII


Durante el siglo XVII, Teruel participa del ocaso cultural, social y económico como el resto de Aragón, agudizado en el siglo XVIII tras la guerra de Sucesión (1700-1714). Desaparecen las Cortes Aragonesas, y se incrementa la trashumancia de los rebaños a Valencia y la Mancha.

La población llega en 1776 a los 1.015 fuegos, unos 4.600-4.700 habitantes, creciendo débilmente.

Se plantea la expansión de la ciudad. La demolición de la antigua Ciudadela, da paso al convento de Santo Domingo. Se urbaniza y renueva el trazado urbano del área Sur de la ciudad y se crea el amplio paseo de ronda, en la zona donde de instala actualmente el mercado semanal.

Es un período de preponderancia religiosa, con reformas en las iglesias: Salvador, Catedral, San Martín, San Andrés, San Pedro y San Miguel. También se erigen conventos; Las Carmelitas, Los Carmelitas y Los Jesuitas.


Siglo XIX

Ni la guerra de la Independencia, ni las guerras Carlistas, lograron someter a Teruel.

Desde 1833, Teruel es capital de provincia, en 1835 se construye el puente de la reina para expandir la población hacia Los Llanos de San Cristóbal.

En 1858 se alza el actual Torico de bronce, en su actual columna, en la Plaza Mayor o del Mercado. Se genera un denso ambiente cultural con la creación de la Escuela Normal, La Sociedad Turolense de Amigos del País, y la creación de numerosos periódicos: Heraldo de Teruel, El Ateneo, El Centinela, El Turia y otros. Todo ello desembocará en nuevos aires para los cambios que se avecinan en el siglo XX.


Siglo XX. La construcción del viaducto y el primer Ensanche de la ciudad

Viaducto peatonal (1929 - En su momento el sugundo más alto de Europa

De 1900 a 1920 la población aumenta ligeramente, pero no lo suficiente como para abandonar el casco histórico medieval. El impacto de nuevas edificaciones que supone la corriente Modernista, de la mano del tarraconense Pablo Monguió, afincado en Teruel, se centra en la Plaza del Mercado o del Torico y en sus calles convergentes.

Casa Ferrán (C/ Nueva), La Madrileña y El Torico (Plaza del Torico). En 1901 llega el ferrocarril, revolucionando las pequeñas industrias. Para unir la estación del ferrocarril con el casco urbano, el ingeniero José Torán, construye en 1920-21 La Escalinata. Obra neomudéjar con remates de forja culminando en el Óvalo.

Comienza a cambiar la ciudad, con edificios como La casa de Torán, el Casino Mercantil (hoy Ibercaja), el Casino Turolense y el edificio de Correos. En 1929, se inaugura el Viaducto, obra de Fernando Hué, el segundo, entonces, más alto de Europa. Uniéndose así el viejo casco urbano, con el camino a Valencia. De esta manera, la ciudad se expande, proliferando edificios, que todavía hoy, se conservan.


Teruel en la actualidad

En 2003 cuenta con 33.204 habitantes (revisión del censo). El empuje de los turolenses, Asociaciones y las Instituciones, están haciendo que poco a poco se salga de las constantes dificultades para avanzar.

La creación de la plataforma logística Platea incentivará la industrialización de Teruel, bajo los auspicios del Ayuntamiento de la ciudad, Diputación provincial y Gobierno de Aragón, así como las entidades bancarias Ibercaja, CAI y Caja Rural.

La puesta en marcha de Teruel Digital, aprovecha las nuevas tecnologías y la red informática.

Impulsando las relaciones por tierra, con la inauguración de la Autovía Mudéjar, que unirá Teruel con Zaragoza y Valencia.

El eje ferroviario de alta velocidad, El Corredor Cantábrico-Mediterráneo con doble vía para pasajeros y mercancías, será sin duda un aliciente importantísimo, convirtiendo a Teruel en una ciudad geográficamente estratégica. De esta manera, podemos acercar nuestros tesoros turísticos: Amantes, El Mudéjar, La Cerámica, Dinópolis... Por otra parte, el potencial de la Denominación de Origen del Jamón de Teruel es un aval para el futuro económico turolense.


Fografía: ·Satiago ·Jorge Escudero ·Archivo Ayuntamiento de Teruel ·Archivo Diputación Provincial de Teruel ·Archivo Instituto de Estudios Turolenses ·Archivo Grupo Mudéjar Creativos S.L.




8 ene 2010

Historia de Valderrobres

En la página Web del Ayuntamiento de Valderrobres aparece un resumen de su historia, a la que se puede acceder directamente pinchando en el siguiente enlace: http://www.valderrobres.es/

HISTORIA

Un lugar con historia.

En el siglo XII, Valderrobres formaba parte de la Peña de Aznar Lagaya, territorio donado por el rey al obispado de Zaragoza. En el año 1183 es cuando se le concede a este territorio su carta de población y ya en 1237 se compra el lugar por Lope Guillermo de Oteyza. Es entonces cuando comienza a denominarse castillo, villa y territorio de Valderrobres. Esta familia retuvo el señorío de Valderrobres a lo largo de todo el siglo XVIII, hasta la muerte de Don Pedro de Oteyza en el año 1237. En ese momento se extinguió esta casa. La tenencia regresó al rey y Jaime II renunció a favor del arzobispo de Zaragoza, quien conservó sus derechos hasta el año 1811.

Durante los siglos XIV, XV y XVI se produce un auge de la vida económica en el lugar, de manera que la artesanía, la agricultura o la ganadería tuvieron una importante actividad a desarrollar. Se produce un notable aumento de población.

A principios del siglo XVII los moriscos fueron expulsados. Este acontecimiento dejó gran huella en la sociedad y economía dado que se perdió la prosperidad de años atrás.

Cuando, posteriormente, Cataluña se subleva, siguen en aumento los problemas del lugar, dado que la comarca se mantiene fiel a la corona.

Ya en el siglo XIX, con la guerra de la Independencia, el lugar sufre varios achaques por parte de ambos bandos. Los enfrentamientos continúan con la lucha entre absolutistas y liberales, dando lugar a las guerras carlistas.

En los años previos a la contienda civil, se produjeron diversas insurrecciones por parte del bando anarquista.

Tras el levantamiento militar de 1936, la comarca quedó bajó dominio del bando nacional. Después fue tomada por las milicias republicanas catalanas en su expansión hacia Zaragoza. Esta zona fue al final invadida por los franquistas allá por 1938.

www.valderrobres.es - Creado y hospedado por Diputación Provincial de Teruel
Mantenimiento realizado por el Ayuntamiento de Valderrobres.

(Se han corregido algunos errores tipográficos del original. Persisten, no obstante, varias erratas en la transcripción de fechas).

Historia de Cella

En la página Web del Ayuntamiento de Cella, hemos encontrado un breve resumen sobre su historia local. Se puede consultar accediendo directamente desde el siguiente enlace http://www.cella.es







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Situado sobre una llanura, en las últimas estribaciones de la sierra de Albarracín, en el nacimiento del río Jiloca.

Los romanos abrieron en la roca un acueducto para traer el agua del río Guadalaviar, el acueducto iba de Albarracín a Cella y se han realizado varias campañas de excavaciones para descubrir el trazado en su totalidad.

Antiguo lugar el de Cella, que fue ciudad en los albores del 1.100. Llamáronla por entonces Azehla, y de ella tuvieron noticia grandes personajes, como el Mío Cid, que la cabalgó a lomos de Babieca para someterla casi al fin del Cantar del Destierro, tras conseguir el tributo de Daroca y Teruel, de la que dista tan sólo 21 kilómetros. El Rey Jaime I le otorgó el título de villa, y el II Jaime la dona sin darla, pues tras ceder a Pedro Jiménez de Iranzo tres torres de Cella lo hace con la promesa de que tornen a la Casa Real a su muerte, y así sucede, recuperándola Pedro IV de Aragón.



LOS TEMPLARIOS

Hay quien asocia el origen del Pozo de Cella con los Templarios, allá por el siglo XII. Fue el Obispo Torroja quien concedió licencia a la Orden del Temple para que reconstruyeran el pueblo en 1177. Los monjes guerreros se establecieron en la plaza fuerte del Castillo de Cella. Sobre una suave colina, todavía hoy pueden recorrerse las ruinas del castillo, muro y base de un torreón rectangular. En 1333 todo el pueblo fue amurallado.

Un siglo despúes, Cella fue refugio de la Inquisición turolense y de las tres ermitas existentes, una de ellas está dedicada al inquisidor Pedro de Arbués.

Fuentes:

http://www.cella.es







Historia de Alcorisa en la web de de su ayuntamiento

En la página web del Ayuntamiento de Alcorisa hemos encontrado un resumen de su historia que se puede leer en su ubicación original siguiendo este enlace y que reproducimos a continuación.


Historia y Patrimonio

DESDE LOS ORÍGENES HASTA LA EDAD MEDIA
Hay que remontarse al siglo VII antes de Cristo para encontrar ya un poblamiento estable en las tierras que rodean Alcorisa. Y al siglo II antes de Cristo para testimoniar, en la Peña de San Juan, protectora y vigilante del casco urbano, los precedentes ibéricos de la actual población.
El Cabezo de la Guardia, junto con el Pitarra y los alfares de la Vega, son los principales referentes ibéricos de esta tierra que perteneció a la tribu sedetana y fue ocupada por Roma. De los modos de vida de entonces, su actividad económica y sus relaciones con otros pueblos, es un hermoso testimonio el "kalathos" decorado, procedente de La Guardia, depositado en el Museo Provincial de Teruel, así como la abundante cerámica de los hornos. Esta actividad ceramista ha perdurado en la tradición alcorisana hasta tiempos muy recientes.
No tenemos constancia arqueológica de la etapa visigoda, aunque sí la hay en tierras muy próximas, como es la necrópolis de la Virgen de la Peña.
Las noticias sobre la fase islámica del Valle del Guadalopillo, y por ende de Alcorisa, no son muy generosas que digamos. Según la obra de Al Udrí, formaba parte de la Marca Superior Musulmana, con centro en Zaragoza, y su ocupación estaría en relación con la posibilidad de transformación de sus tierras en regadío.
Con la caída del imperio almorávide, a mediados del siglo XII, el impulso reconquistador y repoblador organizó todo el Bajo Aragón, creando alquerías y aldeas dependientes de núcleos mayores. Así, Alcorisa era una aldea perteneciente a la Orden de Calatrava, con sede en Alcañiz. Durante la Baja Edad Media sufrió los avatares y crisis económicas y sociales propias de una época en la que los señoríos se debilitaron ante el auge del poder monárquico y de las ciudades.

ALCORISA EN LA EDAD MODERNA
Alcorisa entra en la Edad Moderna viviendo las tensiones emancipadoras propias de la época, que culminan con la segregación definitiva de Alcañiz, a principios del siglo XVII. Dos fechas claves para la población son:
14 de marzo de 1601, cuando Felipe III concede a la aldea de Alcorisa el título de Villa Real.
23 de mayo de 1738, al otorgarle Felipe V el título de "Fiel y Muy Ilustre", junto con la flor de lis (símbolo que ocupa uno de los cuarteles del actual escudo de la Villa).
Se trata, en esta última fecha, de premiar la adhesión de Alcorisa a la causa borbónica, durante la Guerra de Sucesión española. Responsable de este acontencimiento fue Don Pedro Cebrián Ballester , uno de los prohombres de la Villa, conocido como "El reyecico de Aragón", que organizó unas fuerzas populares para luchar a favor del nieto del Rey Sol. Este Don Pedro, cuya familia emparentó con el Barón de Escriche (los Sánchez Muñoz) y, posteriormente, con el Barón de la Linde, testifica su poderío en la Villa con su escudo de armas de la casa palacio de la calle Mayor y del panteón de la capilla del Pilar, en la iglesia parroquial.
El apellido Ballester, junto con otros conocidos por los alcorisanos, como los Nadal, de la Torre y Daudén, constituyen un grupo de familias que ocuparon cargos de responsabilidad en la sociedad de su tiempo.
Alcorisa salió fortalecida tras su apuesta por la dinastía vencedora. El siglo XVIII significa una etapa de prosperidad para la Villa, a pesar de los avatares y litigios por problemas de pastos con las comunidades colindantes, así como por las catástrofes naturales y por las epidemias. Testimonian esta prosperidad la presencia de una actividad alfarera importante y las noticias sobre el incremento demográfico. Pero tampoco fue ajena, en la edad moderna y contemporánea, a la emigración que se dio hacia tierras americanas. Bien por necesidades económicas, o por la prestación de servicios a la Corona, se constata la presencia de alcorisanos en el nuevo continente.
El personaje más destacado en esta época es el Licenciado Mosén Pedro Gracia Ferrer, arquitecto y pintor, quien, llamado por el obispo Juan Palafox, participó en la construcción y decoración de la catedral de Puebla de los Ángeles, en México.

DESDE EL SIGLO XIX HASTA NUESTROS DÍAS
Durante el siglo XIX, la Villa no vivió ajena a las luchas políticas del momento, ni tampoco a las transformaciones económicas y sociales que a lo largo del siglo se dieron. Realistas frente a carlistas, con la participación de personas del pueblo en tareas de responsabilidad en ambos bandos. Liberales frente a conservadores, haciéndose eco de todas las vicisitudes, pronunciamientos políticos y crisis de la época, Alcorisa reflejó en su historia local todos los acontecimientos.
Ya en el siglo XX, Alcorisa se convierte en un punto de comunicación clave para enlazar la Tierra Baja con el sur de la provincia de Teruel. Las posibilidades económicas que ofrecen las explotaciones mineras de la comarca, convierten a Alcorisa en un centro de servicios, con un incremento en la población y una transformación sustancial de la economía de sus habitantes. No obstante, la emigración ha seguido presente, aunque no con la incidencia que se constata en otras zonas de Teruel.
Uno de los personajes recientes, ejemplo claro del carácter emprendedor de los alcorisanos, es el pintor Valero Lecha, emigrante a la República del Salvador, artista muy reconocido allí, quien llegó a crear su propia escuela, ahora estudiada por especialistas de la Universidad de Zaragoza. Una muestra de su obra es el autorretrato que regaló al Ayuntamiento de Alcorisa, obra que preside el Salón de Actos del Centro Polivalente.

En el momento presente, Alcorisa trabaja por asegurar un futuro próspero a sus habitantes, intentando superar la crisis a la que se aboca la comarca con el problema de la minería. Asimismo, valora e intenta mantener vivo el testimonio de su pasado, como núcleo que ha aglutinado y orientado la actividad del valle del río Guadalopillo.
El texto y las fotografías proceden de la página web http://www.alcorisa.org/

19 dic 2009

Historia de Caspe

En la siguiente dirección del Ayuntamiento de Caspe se puede encontrar una breve historia del municipio con fotografias de gran interes

http://www.caspe.es/sp/historia/historia.php


Pinturas rupestres de plano pulido

Caspe / Historia


Pinturas rupestres de plano pulido
Caspe cabecera del Bajo Aragón zaragozano es atravesado por el Meridiano Cero. Fundada por Túbal (hijo de Jafet y nieto de Noé), en la expedición que realizó remontando las aguas del Ebro hasta Logroño. Como pueblo prerromano, éstas tierras fueron habitadas por los Sedetanos , en un territorio que se extendía desde Salduie (Zaragoza) hasta el Matarraña que hacía de frontera con los Edetanos. El topónimo de la ciudad proviene de la raíz indoeuropea CASS (encina) y el sufijo PE (lugar de, debajo de). Tras la reconquista, Caspe se desarrolló a partir del núcleo creado por la Orden de San Juan de Jerusalén (1169), siendo escenario en 1412 del "Compromiso de Caspe" por el cual Fernando I, llamado el de Antequera, accedió a la Corona de Aragón, sentencia que dio fama y reconocimiento mundial a nuestra ciudad.




Agustin llop y Royo 1873

En la época moderna y contemporánea, Caspe se vio afectada por bastantes conflictos militares, especialmente guerras carlistas y la guerra civil de 1936. En Caspe se creó la Confederación Hidrográfica del Ebro, fue Sede del Consejo de Aragón y se aprobó inicialmente el Estatuto de Autonomía de Aragón, interrumpido por el estallido de la Guerra Civil.

Herradura 1968

Convento de Santo Domingo


Tan extensa trayectoria ha permitido la existencia de múltiples caspolinos ilustres entre los que destacan San Indalecio, Martín García, Domingo Cubeles, Francisco Javier de Quinto, Miguel Agustín Príncipe, Francisco Pérez Gutiérrez, José Altabella, Sebastián Cirac, Eduardo López del Plano, Manuel Buencasa, Ginés y Jose Mª Albareda y más recientemente Alberto Portera.
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Casa natal de San Indalecio
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15 dic 2009

Historia de Montalban, Teruel

En la página


http://www.montalban.es/InternetRural/montalban/home.nsf

Se han encontrado los siguientes datos relacionados con la historia de Montalban (Teruel), en la Web del Ayuntamiento no hay ninguna publicación oficial.

Historia



Historia de Montalbán

Según las crónicas fue fundado hacia el año 200 antes de J.C. por los hebreos, que le habrían dado el nombre de «Libana», del que derivaría «Monte Albano»; según la tradición predicó en ella el apóstol Santiago.
La Villa se sitúa en el centro de la comarca y se asienta a orillas del río Martín; es como un nudo roto, que con su fallas y cortes da paso al río y presenta pliegues caprichosos de sus estratos superpuestos, presentando a la vista los diferentes materiales orogénicos. De ahí el gran interés de está zona para estudios geológicos. El núcleo urbano originario está en torno a la colina donde se encontraba el castillo.
Se accedía al Casco Histórico de la Villa por las puertas de la antigua muralla que circundaba el viejo núcleo urbano, por el torreón conocido como "Portal de Daroca".
Con un pórtico de planta baja. El interior de esta construcción se destinó a cárcel en tiempos pasados por lo que también se le llama "Torreón de la Cárcel".

Desde aquí da paso a una calle recta y estrecha, la más urbana y señorial con edificios solariegos y escudos heráldicos esculpidos en los sobre portales.
Por esta calle se generan pasadizos cubiertos que ascienden hasta la "Era de la Cruz", elevación de terreno que junto con el lugar donde se localizan los restos del antiguo castillo de Montalbán, cerraban el perímetro defensivo.
Esta calle muere en la Plaza Mayor (Plaza Carlos Castel) que aparece subordinada al potente volumen y majestuosidad del templo, la Iglesia de Santiago el Mayor, considerado como uno de los edificios más insignes de Aragón, joya del primer mudéjar turolense.
Al norte se abre otro portal de la Muralla, conocido también como "El Portal de la Rambla".
Al final de la calle Santa Engracia otro arco de la muralla "El Portal de Santa Engracia" o "Arco del Muro".
Por último destacar el complicado y espectacular entramado de bodegones y pasadizos subterráneos con comunicaciones, que se extienden por toda la zona antigua, principalmente desde el Torreón de la Cárcel hasta la plaza y desahogando en el río Martín, el cual se quiere restaurar por el Ayuntamiento para adecuarlo a las visitas.
Desde el Arco del Muro hay una carretera que nos conduce al barrio pedáneo de Peñarroyas.

14 dic 2009

Historia de Uncastillo en la web de su ayuntamiento

En la web del Ayuntamiento de Uncastillo se puede encontrar un breve, muy breve, resumen de su historia




Historia


Han sido hallados numerosos yacimientos arqueológicos que comprenden desde este periodo de la Edad de los Metales, hasta la época romana, cuya civilización dejó valiosos testimonios en la ciudad de los Bañales.

Las primeras referencias históricas al enclave de Uncastillo datan de los inicios del siglo X, momento en que bajo dominio del rey pamplonés Sancho Garcés I fue construida la fortaleza que da nombre a la Villa. Como enclave fronterizo frente a los musulmanes, Uncastillo tuvo un papel decisivo en el proceso de la reconquista cristiana, siendo en el ultimo tercio del siglo X escenario de ataques importantes dirigidos por el propio Califa Abd Alarman III o Almanzor.

Tras un nuevo impulso dado a la frontera por Sancho III el Mayor, el Reino de Aragón comenzó su andadura con Ramiro I. El primer monarca Aragonés y sus sucesores fueron ganando territorio a los musulmanes y consolidaron la frontera con nuevas construcciones. Las fortalezas más septentrionales fueron perdiendo su importancia aunque Uncastillo adquirió un nuevo valor estratégico en relación a Navarra.

En el siglo XII Uncastillo vivió un periodo de esplendor que ha quedado reflejado en las seis iglesias románicas que conserva la Villa. Debido a este momento de esplendor religioso, cultural, socioeconómico y artístico Uncastillo experimento en esta época un profundo desarrollo urbanístico cuya estructura apenas ha sido modificada desde entonces conservando así todo su sabor medieval.

A mediados del siglo XVI la Villa volvió a vivir momentos de esplendor económico y cultural. Nuevas construcciones monumentales como el Ayuntamiento confirman este renacimiento. En 1543 fue fundado un Estatuto de Artes que llegó a competir con la propia Universidad de Huesca y donde impartió clases el destacado gramático Pedro Simón Abril. A comienzos de este siglo nació el Obispo Pedro Frago Garcés. Autor de Epistolarios y libros religiosos, fue un destacado humanista que estuvo presente en el Concilio de Trento, donde destacó como orador.

Texto e imagen procedentes de la página web http://www.uncastillo.es/

10 dic 2009

Historia de Alcañiz en la web de su ayuntamiento

La web del Ayuntamiento de Alcañiz incluye una introducción a la historia de la localidad en la que se mencionan períodos particularmente destacados. La evolución urbana de la población merece un capítulo aparte.

En este enlace se encuentra el texto en su ubicación original.













Historia

El río Guadalope en su discurrir hacia el norte, suministra riego a una fértil huerta situada a unos 30 km de su desembocadura.
En las proximidades del actual puente de la Alberca, en medio de la huerta, y asentada en la falda de un montículo, Alcañiz el Viejo, existe una población árabe, Alcanit, cuyo origen se desconoce. Unos 3 km agua abajo el río se curva, hasta invertir el sentido de su movimiento, en torno al monte de Pui Pinos.


Huellas Remotas

Hoy por hoy, aunque se han hecho grandes avances en el conocimiento de nuestro pasado más remoto lo que sabemos de lo que se ha dado en llamar prehistoria, aun siendo el Bajo Aragón, en general, y en particular, una zona mimada por el trabajo de arqueólogos y prehistoriadores desde hace más de cien años, es todavía muy fragmentario e insuficiente.

La huella más destacada que ha llegado hasta nosotros, en el territorio de Alcañiz, de ese amplísimo período de tiempo tal vez sean las pinturas rupestres de Val del Charco del Agua Amarga, que pertenecen, con otras de la comarca, al grupo de pinturas rupestres levantinas. Descubiertas en 1913, en un recóndito abrigo, su amplio y completo conjunto, con figuras, de gran tamaño y una espléndida escena de caza, todavía nos conmueve desde su antigüedad y perfección.

El viejo solar del Cabezo del Cuervo, junto al actual Alcañiz, nos ofrece el interés de haber confluido en él la cultura indígena de la Edad del Bronce, la influencia de los pueblos indoeuropeos y, finalmente, el poderoso impacto de la cultura ibérica. Algunos de los poblados que caracterizan la larga etapa denominada Edad del Hierro serían el Cascarujo y el Siriguarach.

La cultura ibérica, que nos llega por la costa y por el valle del Ebro, tendrá una de sus mejores representaciones en el Cabezo Palao que, junto con el Cabezo Alcalá de Azaila, constituye un claro centro en este período. Una economía más compleja, - el cereal, la vid, el olivo, la ganadería, cierta actividad "industrial", el incremento en el intercambio comercial, nuevos ritos funerarios, etc.-, configura un nuevo modo de vida, un salto civilizatorio cualitativo, cuyo mejor reflejo será la complejidad en las viviendas y el urbanismo de los poblados.

Ilercavones y Sedetanos serían los pueblos que una romanización pacífica y lenta encontraría en el Bajo Aragón. Nuestro territorio estaría, sin duda, dentro del llamado Convento Jurídico Cesaraugustano, siendo probablemente el Matarraña el límite con el Convento Tarraconense. Que la romanización fue pacífica, lo demuestra el hecho de que las poblaciones siguieran ocupando los antiguos poblados: Alcañiz el Viejo, el Palao.

El año 427 d. de J.C. las tropas de Eurico toman Zaragoza y paulatinamente se van apoderando del valle del Ebro. Lo único que podemos decir es que los visigodos apenas dejan huella material en nuestro territorio.

Algo similar ocurre con la invasión y presencia musulmana en Alcañiz y el Bajo Aragón. En la primavera del año 714, las primeras tropas musulmanas llegan a Zaragoza y, sin resistencia, se adueñan del valle del Ebro. La influencia más perenne de la cultura musulmana en nuestra zona se refleja, sin duda, en la toponimia, como se ve fácilmente al analizar los nombres de pueblos, ríos, partidas, etc.

El paso del Cid y la sublevación contra la orden "Calatrava"

No ofrece duda el origen árabe del nombre de Alcañiz; en cuanto a su significado, hoy parece más aceptada la teoría de que Alcañiz podría significar "cañizo" o "las cañas" y no "las iglesias" vieja teoría que presupondría la existencia de comunidades mozárabes. Una de las primeras menciones que encontramos de Alcañiz corresponde al período que va entre la primera conquista de Alfonso I, en 1117, y la definitiva de Ramón Berenguer IV, en 1157. Se trata del Cantar del Mi Cid (1140) donde se cita Alcañiz en manos de musulmanes:

"Non lo tardó - el que en buen ora nasco, priso dozientos cavalleros - escollechos a mano, fizo una corrida - la noch trasnochando; tierras d´Alcañiz - negras las va parando, e a derredor - todo lo va preando. Al tercer día - don ixo i es tornado."


La reconquista del Bajo Aragón debió de ser relativamente pacífica y el proceso de repoblación lento. En 1179, Alfonso II concedió el castillo de Alcañiz y un amplio territorio a la orden de Calatrava; no obstante, Alcañiz siguió teniendo sus representantes en Cortes y sus habitantes disfrutando de la prerrogativas marcadas en la Carta Puebla que otorgó Ramón Berenguer IV. Las relaciones entre la Orden y la Villa serían muy conflictivas a lo largo de la Edad Media e incluso de la Moderna, pero el conflicto más grave (la sublevación violenta de los habitantes de Alcañiz contra la Orden) se dio en la primavera de 1283: era el conflicto entre dos poderes, una villa y un concejo que se afianzaba frente a la presión señorial de la orden de Calatrava.

"La Concordia" y el siglo de los Humanistas

A lo largo de los siglos XIV y XV, se celebran en tres ocasiones Cortes en Alcañiz: en 1371-1372, 1436 y 1441-1442. A comienzo del siglo XV, vivirá Alcañiz un acontecimiento de gran trascendencia: en febrero de 1412, en la iglesia de Santa María la Mayor, se acuerdan, después de un largo proceso iniciado meses atrás por los parlamentarios de Aragón y Cataluña, veintiocho capítulos con las condiciones para la elección de rey, proceso al que se ha dado en llamar la "Concordia" de Alcañiz, previa al Compromiso de Caspe (junio de 1412), por el que se nombró rey a Fernando de Antequera.

El siglo XVI es, también para Alcañiz, un Siglo de Oro. A pesar del azote de la peste, es un siglo de crecimiento económico, demográfico y también urbano: Alcañiz comienza a definir los límites de la ciudad histórica, traspasando la vieja linde medieval. No obstante, se producen algunas tensiones sociales como consecuencia del arcaísmo de las estructuras y de un régimen señorial muy duro. El bandolerismo será la expresión de esa tensión.

Si hemos dicho que es un Siglo de Oro para Alcañiz, es porque en la ciudad coinciden un destacado grupo de humanistas dentro de la lírica española del período. Es el siglo de Juan Sobrarias, de Pedro Ruiz de Moros, de Bernardino Gómez Miedes, de Juan Lorezo Palmierno, de Domingo Andrés y de Andrés Vives, por citar los más destacados. Casi todos se dedican a la docencia, al derecho o a la medicina; practican la poesía latina o la crónica histórica; dan los primeros pasos de su formación en la "academia" de Alcañiz, siguiendo sus estudios en Valencia y en Italia; una vez finalizados, muchos regresan a su patria, otros emigran; pero en la obra de todos ellos quedará el reflejo de ese localismo, en el mejor sentido de la palabra, tan típico de la literatura aragonesa.

La Centralización borbónica y la decadencia

La expulsión de los moriscos en 1609 - en 1610 la de los aragoneses- supuso una quiebra económica sin precedentes, pues era ésta una comunidad de buenos artesanos y agricultores.
La guerra con Cataluña en 1640 será también una gran carga para Alcañiz y su comarca, que tendrá que contribuir con hombres y dinero a esa contienda civil. Como recompensa, Felipe IV concedió a Alcañiz el título de "Ciudad" en 1652.
Con una guerra se inicia el siglo XVIII: la guerra de Sucesión, que instaura la dinastía borbónica y con ella la monarquía absoluta en España. El país se divide entre partidarios de Felipe V y del archiduque Carlos; Alcañiz, al igual que el resto de Aragón, en diciembre de 1705 tomará partido por don Carlos. No obstante, la ciudad y su comarca caerán en manos de las tropas de Felipe V al mando del príncipe Tilly. Con la supresión de los fueros aragoneses, en 1707, se produce una honda transformación en el sistema administrativo del reino: desaparece el Justicia, las Cortes, la Diputación, el Virrey, y se crean trece corregimientos, de los que el de Alcañiz, después del de Zaragoza, será uno de los más extensos y de mayor población. Esta división territorial perdurará hasta la división provincial de 1833.

El "impulso de las minorías", en acertada expresión del profesor Lacarra, es lo que caracteriza la segunda mitad de este siglo, impulso que en Alcañiz y en el Bajo Aragón tendrá su reflejo en la colaboración con el espíritu reformista de la Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, por un lado y en el esfuerzo por la mejora de la enseñanza, por otro. Muestra de ello es el que en 1729, a solicitud del Concejo, se establezcan las Escuelas Pías en Alcañiz.

La batalla de Alcañiz y las depredaciones bélicas

También el siglo XIX comienza con un guerra, pero en esta ocasión será una guerra total: la guerra con los franceses y su presencia en nuestra comarca se prolonga durante casi cinco años, con pérdidas y recuperaciones sucesivas el territorio. A pesar del cordón defensivo denominado "Cordón de Samper de Calanda", en enero de 1809, se producirá la primera entrada de los franceses en Alcañiz al mando del general Wattier. Robos, saqueos y destrucciones serían las secuelas de esa toma. Las tropas españolas, al mando del general Blake, recuperan el Bajo Aragón y la ciudad de Alcañiz el 18 de mayo del mismo año. Días después, la ciudad vuelve a ser atacada por los franceses, defendiéndose heroicamente en el monte de Pueyos, que dará nombre a la célebre batalla que allí tuvo lugar el 23 de mayo de 1809.
Al mes siguiente, los franceses tomarán de nuevo Alcañiz, Caspe y Calanda y su ocupación continuará hasta 1813, cuando se libera Zaragoza y prácticamente todo Aragón.
Pasados los primeros momentos de saqueos y destrucciones, los invasores intentan reorganizar la vida política, la administración y la economía. Por un decreto del mariscal Souchet de 1812, se asigna a Alcañiz rango provincial para la mejor administración de la zona. Pero el hecho de estar ocupado, Alcañiz no pudo tener representación en la Junta superior de Aragón.

El otro gran conflicto que afectó de manera muy destacada a la comarca durante el siglo XIX fue la primera guerra carlista (1833-1840) y también aunque en menor medida, la insurrección carlista de 1872-1873. Alcañiz, pese a no caer nunca en manos de los sublevados, dio destacados militares en sus filias: Joaquín Capapé, "el Royo", y Manuel Carnicer, entre otros. El carlismo será, en lo esencial, una rebeldía campesina, y en Alcañiz vivía ya un activo núcleo de pequeños burgueses, funcionarios y artesanos más afines al liberalismo. La polarización de las posturas entre liberales y conservadores, el juntismo y el permanente resurgir del carlismo serán los fenómenos políticos que marcan la segunda mitad del siglo XIX.

De la restauración a la guerra civil

A caballo entre los dos siglos, en el período conocido con el nombre de Restauración, la lucha por la modernización del país será el empeño de toda una generación. Junto a los nombres alcañizanos de Nicolás Sancho, Taboada, Jerónimo Blasco o Epifanio García Ibañez, merecen mención otros bajoaragoneses como Juan Pío Membrado o Santiago Vidiella. Son los años del Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón, de la sociedad de Fomento del Bajo Aragón, de tantos períodos como vieron la luz en estos años: El Bajo Aragón (1867) , La Alianza (1880), El Nuevo Bajo Aragón (1898), Tierra Baja(1905-1928), por citar sólo unos pocos de una gloriosa tradición que se prolonga hasta los treinta con títulos como La Voz de Alcañiz (1928-1929), Democracia (1931), Izquierda (1933), Amanecer (1933) y El Regional (1936). Desde ellos, se defenderá la necesidad de un línea férrea por la comarca, la mejora de la agricultura, la ganadería, los regadíos, la educación y la cultura.

Durante los años veinte y treinta de este siglo se querrá continuar este impulso. No siempre será posible: Alcañiz y el Bajo Aragón seguían siendo una sociedad agrícola atrasada, con un alto grado de analfabetismo y profundas desigualdades sociales. Esta será, a grandes rasgos, la situación a la llegada de la II República.

En lo político, este período se caracteriza por la polarización y enfrentamiento entre derecha e izquierda y la actividad insurreccional de los anarquistas, que provocarán un levantamiento en diciembre de 1933. Esta agitación social no volverá a producirse hasta los meses de julio-agosto de 1936, en los que Alcañiz y la comarca serán escenario primero de la toma del poder por la derecha y posteriormente por la izquierda, como consecuencia de la llegada de las columnas de milicianos catalanes en dirección Zaragoza.

Sobre el experimento colectivizador se ha escrito mucho. Su arraigo en Alcañiz fue más débil que en otros municipios de la comarca: la ciudad desarrolla funciones más urbanas y ello no facilitaba la experiencia. Los juicios sobre la colectivización han variado según dos ópticas: la anarquista y la comunista. Es difícil saber hasta qué punto fue impuesta o no, en una situación de total inseguridad por parte de campesinos y artesanos, como consecuencia de la guerra, del derrumbamiento del poder del Estado, del poder fáctico de las columnas... A esta experiencia se le pondrá fin en agosto de 1937 por la intervención de la 11ª División al mando de Enrique Lister.
Alcañiz y el Bajo Aragón serán conquistados definitivamente por las tropas del general Franco en los últimos días de marzo y primeros de abril de 1938, un año antes de finalizar la guerra civil.

La evolución urbana

A lo largo de los siglos Alcañiz ha ido creciendo y haciéndose fuerte, desde un simple campamento hasta la ciudad que es hoy.
La Reconquista

En 1117 Alfonso I castiga a la población de Alcanit. Hacia 1150 Ramón Berenguer IV establece un campamento en Pui Pinos desde donde organiza la conquista de Alcanit y destruye su caserío. Alcanit desaparece y se inicia el nacimiento de un nueva ciudad, Alcañiz, con certificado de nacimiento otorgado por Ramón Berenguer en Noviembre de 1157 con la forma de una Carta Puebla.

El nuevo asentamiento está integrado por una pequeña fortaleza en la cumbre de Pui Pinos y un caserío, no muy extenso, en su ladera nordeste limitado por las actuales calles de San Pedro, Escolapios y bordes este y norte del Cuartelillo; tiene forma de media luna, y desde su centro parte un camino, calle Palomar, hacia el puente que cruza el río Guadalope.

En 1179 Alfonso II dona el castillo a la orden de calatrava, que lo engrandece y rodea de murallas. Con la seguridad del castillo la población aumenta, como prueba la construcción de sendas iglesias en las puntas de la media luna: la de Santiago al norte, actual Cuartelillo, construida en 1181, y la de San Pedro al sur, tal vez mandada construir por Alfonso VII de Castilla y cuya portada fue trasladada hace veinticinco años al Cuartelillo.

Del siglo XVIII al Renacimiento

La población amurallada se desarrolla en torno a dos ejes sensiblemente perpendiculares: calles Mayor-Alejandre, y calles Teatro-Subida de la Encomienda. En el sector comprendido entre las calles Mayor y del Teatro se construye la colegiata de Santa María, que se convertirá, a partir de entonces, en la principal iglesia alcañizana.

Extramuros de la ciudad, en el arrabal, se consolida en torno al barrio del Pueyo una población marginal constituida, principalmente por judíos. También aparecen pequeños asentamientos moriscos bajo el cabezo de Santa María.

En el siglo XIV se finalizan las obras de construcción de la colegiata y de su espléndida torre gótica, que aún se mantiene. Se construye la torre del homenaje del castillo cuyas paredes interiores se decoran con hermosas pinturas que aún podemos contemplar. Al otro lado del río, junto al puente, edifican los dominicos el primer convento de Alcañiz.

La solución de la crisis sucesoria, creada tras la muerte de Martín I con la instauración de la dinastía castellana de la casa de Antequera, y la superación definitiva del problema musulmán, preparan el ambiente adecuado para un desarrollo económico de extraordinaria importancia en la evolución urbanística de la ciudad. Lo militar cede al impulso de lo civil. El edificio más importante que se construye en Alcañiz en este siglo es la Lonja, símbolo orgulloso del nuevo sentir ciudadano. Durante el primer tercio de siglo la población experimenta un crecimiento del 25%, cuyo asentamiento exige la realización de un nuevo ensanche en la zona norte, ocupando el espacio existente entre la ciudad y el río, trazando sus calles en retícula, sin otra preocupación que la de conseguir mejores condiciones de vida para sus vecinos; así nacen, en un único recinto, dos barrios separados por la calle Mayor : Almudines y Santiago.

El espacio urbano resultante será suficiente para satisfacer las necesidades de Alcañiz hasta este siglo.

La aparición de la Burguesía

Durante este siglo la arquitectura pone de manifiesto la acumulación de capital en manos de las más importantes familias alcañizanas. Lo más destacable de él es la proliferación de casas solariegas, y , en especial, su edificio representativo, la Casa Consistorial, importante edificio de la arquitectura civil aragonesa, que configura definitivamente un espacio urbano de vital importancia para Alcañiz: la plaza, en la encrucijada de las dos vías que tan inteligentemente organizaron los alcañizanos del siglo XIII.

Austeridad, atonía económica, introspección religiosa. Las órdenes religiosas se establecen en Alcañiz: conventos del Carmen y de las dominicas.
A mediados del siglo XVII se construye el colegio Valeriano que monopolizará la educación de los alcañizanos.
En 1652 Felipe IV concede a Alcañiz el título de "Ciudad".

La industrialización del siglo XVIII al XIX

Fábricas de paño y de jabones, molinos de aceite, hornos de pan, industrias cerámicas y artesanas... Esta actividad económica repercute en la estructura urbana, que acomodará dentro de sus límites tradicionales el incremento poblacional; por consiguiente, se utiliza la totalidad del suelo urbano disponible, desaparecen espacios libres, se incrementa el número de plantas, se incrementa el número de viviendas: Alcañiz se satura.

Los padres escolapios se hacen cargo del colegio Valeriano, amplían sus instalaciones y construyen la iglesia y su pequeña torre mudéjar. El padre Anastasio dirige las obras de construcción del convento de San Francisco, del que sólo persiste la iglesia.

Durante el siglo XVIII se llevan a cabo las obras de destrucción más importantes de la historia alcañizana: la iglesia gótica y parte del castillo Calatravo; acción compensada por la posterior reedificación de los obras de notable interés arquitectónico: la actual parroquia de Santa María y la impresionante mole de ladrillo utilizada ahora como Parador Nacional.

Esa época configuró el casco antiguo tal como lo conocemos hoy: de calles estrechas, denso y abigarrado; e incorporó uno de los elementos visualmente más dominante de las fachadas de los edificios: el balcón, bella expresión de la participación de lo privado en lo público, y de que el espacio exterior ha transformado su agresividad en amabilidad con el movimiento cívico de sus gentes: actividades comerciales, paseo, procesiones.

La expansión del nuevo siglo

A principios de siglo se llevan a cabo una serie de construcciones con implicaciones importantes en el urbanismo de Alcañiz: dos operaciones de reforma interior , la construcción del teatro y del mercado inician y contribuyen al desplazamiento de la actividad comercial y recreativa desde la calle Mayor a la calle Alejandre primero, a la calle Blasco después y, finalmente, a la avenida de Aragón. La construcción de la estación de ferrocarril determina la expansión de Alcañiz a otro lado del río configurándose como zona industrial, de servicios y residencial en menor medida: la clausura del ferrocarril paraliza la actividad de la carretera de la Estación, en beneficio de la de Zaragoza, con la aparición de numerosos talleres de reparación e industrias relacionas con el transporte por carretera.
La construcción del puente nuevo abre nuevas expectativas de crecimiento en dirección este que no tardarán en materializarse, encontrando en sus proximidades asentamiento propicio la plaza de toros, la Ciudad Deportiva y varios centros educacionales.

En la década de los años treinta se llevan a cabo las gestiones de lo que será la operación urbanística de mayor trascendencia del presente siglo: la expropiación de terrenos para la apertura de una nueva calle: la avenida Aragón. Se concibe en principio como zona residencial de baja densidad, pero pronto se manifiestan las posibilidades de la nueva vía, cuyo atractivo comercial y residencial fuerzan, a partir de los años sesenta, a su construcción masificada, provocando de forma definitiva la expansión de la ciudad en esta dirección, y vaciando de contenido urbano el casco histórico.

En 1966 el Ayuntamiento de Alcañiz aprueba el Plan General de Ordenación Urbana, acción de extraordinaria importancia porque dota por primera vez a la ciudad de un instrumento racional por la ordenación, comprobación y seguimiento de la actividad urbanística.

El texto y las imágenes se han sacado de la web del Ayuntamiento de Alcañiz:

http://www.alcaniz.es/